0
Maria Martinez 3 Puntos.

No parece fácil a priori porque si lo fuera, lo haríamos. Pero a veces también esperamos a ver cómo nos encontramos el día de la prueba y a partir de ahí evaluamos nuestras sensaciones y actuamos en base a ellas: “no me encuentro bien”, “me siento entumecidx”, “me pesan las piernas”, “estoy demasiado nerviosx”, “como empiece así la lío”… Los nervios y la tensión del momento ayudan a que las sensaciones no sean buenas en ese momento y además hagamos una interpretación negativa de nuestras posibilidades lo que no nos sirve para enfocar adecuadamente la prueba.

Visualizar positivamente la situación, preguntarme por las posibles dificultades que pueden surgir y anticipar estrategias eficaces que las resuelvan, imaginarme en el punto de salida con la activación adecuada… son estrategias válidas para ir a una prueba con intención de provocar lo que quiero que pase y aumentar así las posibilidades de que pueda hacerlo cuando llegue el momento.

Fácil no es, pero como todo también se puede entrenar!

¿Qué opináis? ¿Alguna experiencia relacionada? 😉

Maria Martinez preguntada